Dopamina de la buena: cómo recuperar el control de tu energía

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Muchos experimentamos la sensación de bienestar sin saber realmente de dónde viene. Hace poco me encontré trabajando 12 horas, llegando a casa de madrugada y sentándome a trabajar en mi negocio digital por más de dos horas. Indiferentemente de lo que creas, me sentía impecable, lleno de energía.

En ese momento descubrí que estaba disfrutando de la dopamina de la buena. Esa que se obtiene de la recompensa por el esfuerzo. Hoy quiero enseñarte a buscarla para que logres estar un paso más cerca de la vida que querés.

Reconocer el esfuerzo: un paso previo

Toda esta introducción no es para alimentar mi ego. Es para que aprendas a reconocer tu propio esfuerzo. Muchas veces solemos dar por sentado lo que hacemos; lo tomamos como parte de “lo que hay que hacer”, como si no mereciéramos una palmada en la espalda por ello.

Pero la verdad es que si vas al trabajo y al salir vas a entrenar, a estudiar o a dedicarle tiempo a tu negocio propio, estás detonando disciplina. Nadie tiene que darte una “estrellita” por eso más que vos mismo. Reconocer ese valor es el combustible para seguir.

La trampa de la dopamina basura

El mundo actual está diseñado para que la dopamina basura abunde y seas un esclavo de ella. Te fueron perfilando para que seas dependiente, pero la diferencia es que ya no sos un niño: sos un adulto que puede elegir cómo vivir.

Esta dopamina barata la obtenés de:

  • La pornografía.
  • El consumo excesivo de series.
  • Los alimentos ultraprocesados.
  • La procrastinación (el placer momentáneo de no hacer nada).

Si le das a elegir a tu cerebro, siempre va a preferir lo que implique un menor esfuerzo. No es flojera, es biología. El problema es que esta dopamina es altamente adictiva y te impide vivir la vida que realmente querés porque es más fácil sentarse en el sillón que sentarse a escribir o trabajar en tu marca.

El sistema: La dieta de dopamina

Para practicarla, primero necesitás identificar de qué medios obtenés esa dopamina que no te sirve. Una vez identificados, convertí tu entorno en tu aliado. No queremos agotar nuestra fuerza de voluntad; seamos inteligentes y diseñemos un entorno que haga difícil el acceso a lo fácil.

Una vez que te blindaste, es momento de llenar ese vacío con dopamina de la buena: la que obtenés por la recompensa del esfuerzo. Identificá qué acciones te requieren esfuerzo pero te generan bienestar a largo plazo:

  • Ir al gimnasio para entrenar.
  • Leer un libro o meditar.
  • Escribir y trabajar en tu marca personal.
  • Pasar tiempo de calidad con tu familia.

Tu tarea hoy es identificar cuáles son las tuyas.


¿Cuáles son tus fuentes de dopamina de la buena? Dejá tu lista en los comentarios para que otros puedan inspirarse.

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Un saludo, Orgaz Hernán.