Modelos a seguir: la importancia de humanizar antes de idolatrar

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Hoy terminé de ver “Jobs: el hombre que revolucionó al mundo” (2013) y hace unos días hice lo mismo con “Steve Jobs” (2015). Ambas películas ya las había visto hace algunos años y me habían gustado. Sin embargo, hoy, al sentarme frente a la pantalla con otra mentalidad, otra realidad, más experiencias de vida, construyendo mi propia marca personal y liderando un negocio digital, obtuve una apreciación completamente distinta de su historia.

Sin caer en el error de creer que se puede conocer la complejidad de una persona solo por mirar una producción de Hollywood, las películas me ayudaron a reflexionar sobre su mirada del mundo, los sacrificios personales necesarios para alcanzar “el éxito”, el poder invisible de las pequeñas decisiones y el impacto que podemos generar en los demás.

Por eso, hoy quiero compartirte una idea central: la importancia de buscar modelos a seguir, pero no para idolatrar, sino para humanizar. Traerlos a la tierra es mucho más enriquecedor.

Un mentor no es un dios inalcanzable; es simplemente un humano que descifró el camino antes que vos.

Mi mentor a la distancia

Si me leés hace algún tiempo, sabrás que nombro muy seguido a Jim Rohn. Para mí, él fue un mentor a la distancia. Sus ideas llegaron a mi vida en cápsulas de audio grabadas, resonando en la habitación de mis años veinteañeros. Sus palabras fueron marcando a fuego mi camino en el desarrollo personal.

De él aprendí a evaluar la influencia de las personas con las que me relaciono; entendí que si sabés administrar lo poco, vas a saber administrar lo mucho; y asimilé que la disciplina pesa onzas, pero el dolor del arrepentimiento pesa toneladas. Sin embargo, jamás lo vi como alguien lejano, sino como un sujeto sencillo que se hizo a sí mismo desde abajo.

Encontrar un referente en el área de tu interés sirve como combustible para buscar superar tus límites. Indiferentemente de a quién elijas, tenés que recordar que es un humano igual que vos o que yo. Alguien con defectos y fortalezas. Con miedos e inseguridades. Con un principio y un final.

Vos elegís quién querés ser y la vida que deseás construir. Lo mismo aplica para las personas en las que te inspirás. Tu referente no tiene que ser una celebridad mundial; puede ser tu padre, tu profesor o simplemente un vecino.

Buscá a alguien que ya haya llegado a la meta

Ya sea en las finanzas, los negocios o las relaciones personales, buscá a esa persona que hoy tiene el vínculo con su hijo al que vos aspirás, o que logra en los demás el impacto que vos buscás generar algún día. No lo hagas para compararte y destruir tu autoconfianza, sino para trazar un horizonte visual, un ideal y una meta clara.

Sin importar cuál sea tu objetivo, vas a tener que superar adversidades. Contar con ese “humano” que ya logró lo que vos buscás te va a servir de luz guía cuando lleguen los días oscuros.

Eso sí: tenés que entender que el hecho de que alguien tenga éxito en un área específica de su vida no significa que tenga éxito en todas las demás. Por eso te invito a humanizarlo. Observá sus aciertos y sus errores, y entendé que ninguno de sus fallos lo detuvo. Somos humanos: nos podemos equivocar y volver a intentar. Atribuirle perfección absoluta a alguien es un error tan común como respirar.

Tu referente puede ser tu vecino

Es momento de empezar a buscar uno. No importa si es tu compañero de trabajo, tu jefe, tu vecino o tu profesor. Cualquiera que esté viviendo la vida que vos querés, ese será tu referente ideal para consultar cuando no sepas qué camino tomar. En la actualidad, existen mentores que ni siquiera saben que existís y que, sin embargo, te acompañan en cada paso del trayecto a través de sus ideas.

Te invito a pensar en uno durante esta semana.

Buscá qué podés aprender de esa persona, pero con una regla inquebrantable: no la idolatres. Que te sirva de guía para analizar qué decisiones está tomando él que vos todavía no estás ejecutando para obtener esos resultados. Usalo para entender que todo proceso lleva su tiempo y que, incluso haciendo exactamente lo mismo que él hizo, no tenés asegurado ningún resultado. Porque la vida es así. Pero tener un mapa siempre va a ser mejor que caminar a ciegas.

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Un saludo, Orgaz Hernán.

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