Hoy en día, tu cerebro está siendo bombardeado constantemente por estímulos diseñados que solo buscan que liberen pequeñas dosis de dopamina.
Ese mensaje de WhatsApp que te hizo levantar de la cama para ver quién era, o esa notificación que sonó y te llevó a revisar quién le dio me gusta a tu última foto publicada.
Todas estas notificaciones son estímulos diseñados para liberar pequeñas dosis de dopamina.
Entendé que tu cerebro constantemente es estimulado con un menor esfuerzo y eso a tu cerebro le encanta. Por eso, después, cuando terminás de scrollear durante una hora, te resulta muy difícil ponerte a entrenar o hacer cualquier actividad que requiera de tu esfuerzo y que la recompensa no sea visible al instante.
Pero continuá leyendo este artículo, que te voy a enseñar cómo podés usar tu biología a tu favor, cómo podés empezar una dieta de dopamina que haga que te mueras de ganas de cumplir con tu lista de tareas y al mismo tiempo, te vuelvas más disciplinado.
Identificando los súper estímulos
El reconocer qué actividades son las que llenan de estímulos a tu cerebro es clave y frecuentemente son actividades que te generan dosis elevadas de dopaminas a un bajo costo de esfuerzo. Lo que genera esto en tu cerebro es que, al ser expuesto a altas dosis de dopamina, después de consumirla llega el “bajón”, donde tu cerebro solo busca experimentar la misma sensación aumentando la dosis (un claro ejemplo cuando scrolleas por horas en tiktok, al terminar esos supuestos 10 minutos, sentís un vacio enorme que soles llenar con comida basura frecuentemente o algún comportamiento autodestructivo).
Exacto como el consumo de drogas, donde el subidón te genera un placer fuera de lo habitual y cada vez necesitás aumentar la dosis para experimentar el mismo o mayor placer.
Pensá un segundo, ¿Cómo pretendés tener la disciplina suficiente para entrenar después de un día laboral de 9 o 12 horas, si durante todo el día fuiste consumiendo pequeñas dosis de dopamina, sin el más mínimo esfuerzo?.
Lo único que le enseñás a tu cerebro repitiendo este patrón es que experimentar altas dosis de placer es tan sencillo como agarrar el celular.
Existen varias categorías de súper estimulantes, pero yo solo menciono algunas:
- Entretenimiento digital: que pueden ser el scrolling interminable de TikTok o Instagram, las maratones de series o películas, los videojuegos de recompensa rápida y claramente la pornografía. En todas estas acciones el efecto neuronal que te generan es gratificación visual y social al instante.
- Consumo en todas sus caras: la comida chatarra, los azúcares refinados, las compras impulsivas online, la cafeína o el alcohol en exceso y las drogas. Todas generan placer físico y una dosis de euforia.
- Noticias y drama: el consumo de noticias sensacionalistas o el drama trivial como un chusmerío. Esto a nivel neuronal te da recompensa por la novedad y la información social crucial aunque esta sea irrelevante.
- Juegos de azar: la práctica más de moda en la actualidad, que no tiene ningún juicio social a quienes la promueven. Las casas de apuesta lo saben y por eso constantemente sos bombardeado para que te abras una cuenta; una vez dentro es difícil de salir. Esto te genera anticipación y la posibilidad de una recompensa monetaria masiva.
El problema de estos estímulos es que desensibilizan nuestros receptores de dopamina. Cuando el cerebro se acostumbra a esos niveles altísimos de placer fácil, las recompensas naturales de la vida (el progreso lento y constante, que podes experimentar llendo al gimnasio) parecen aburridas y poco atractivas.
La solución es una dieta de dopamina
Si lo que buscás es empezar a ser más disciplinado, hacete un favor y empezá tu dieta de dopamina.
- Identificá y bloqueá: Hacé una lista de qué actividades vas a bloquear o las aplicaciones que necesitas eliminar. Ya sea usando bloqueadores web a sitios como redes sociales, casas de apuestas o contenido para adulto. Anticipate. Antes de sentir el impulso, ayudate y hacé difícil su acceso. Esto es al principio, la idea es que a medida que vayas sintiendo que tomás el control de tu vida, puedas volver a utilizarlas pero de manera más consciente si es que lo consideras pertinente.
- Priorizá la dopamina del esfuerzo: Una vez que el cerebro tiene hambre de dopamina, dirígelo hacia actividades que requieran esfuerzo pero que generen un sentido de logro. Me refiero a aquellas actividades que te realicen como persona. Esto es muy personal pero lo habitual puede ser hacer ejercicio, estudiar una hora, meditar, leer 10 páginas de un libro, trabajar dos horas enfocadas en tu proyecto personal. Lo que sea que a vos te haga sentir realizado y automáticamente al terminar, la tachás y vas a ver que experimentás una pequeña dosis de dopamina que va a reforzar la conducta.
- Aprovechá la anticipación: La dopamina se trata de anticipación más que de placer. Usá esto a tu favor: “Apilá” el Placer: En lugar de consumirlo al azar, guardá un súper estímulo moderado (ej. tu serie favorita o un café especial o incluso escuchar tu canción favorita) y usalo como una recompensa programada después de completar una tarea difícil de tu lista.
Al cambiar tu fuente de dopamina, pasás de ser un esclavo del placer inmediato a ser un maestro de tu motivación, encontrando un atractivo genuino en el esfuerzo que te lleva a un desarrollo personal real y sostenible.
Si este contenido te resultó de valor te invito a compartirlo, dejarme un comentario contando tu experiencia al aplicar la dieta de dopamina.
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