La constancia vence a la intensidad

Posted by:

|

On:

|

¿Te pasó de empezar el año con toda la energía para formar nuevos hábitos? Comenzar la dieta para dejarla a las semanas, pagar la cuota del gimnasio e ir todos los días la primera semana, pero, a medida que avanzaba el mes, dejaste de asistir.

Esto es de lo más común. No estás solo. Nos pasó a todos.

Nuestro problema no es saber qué queremos, sino ser constantes en ello. Tenemos claro que la alimentación, el ejercicio y el descanso van de la mano, pero fracasamos en la ejecución porque empezamos esta carrera como si se tratara de un sprint de 100 metros, cuando en realidad es una maratón.

El éxito duradero no proviene de un esfuerzo heroico y aislado, sino de la repetición invisible de elecciones pequeñas.

El secreto para conseguir resultados

No vas a conseguir resultados sostenibles por internarte en el gimnasio todo un mes o dejar las harinas treinta días enteros. Pero sí vas a transformar tu cuerpo si reemplazás las galletitas por la fruta de forma habitual o si cumplís, al menos, con 3 días de entrenamiento semanal. No necesitás hacerlo perfecto todos los días; necesitás ser constante.

Es fácil mirar las redes sociales, ver a una persona con un gran físico y una excelente situación económica, y creer que para lograr eso tiene que matarse entrenando y facturando cada hora del día. Te vendieron un ideal casi imposible de alcanzar.

¿Cómo pensás ir al gimnasio todos los días, gestionar tu propio negocio, estar presente para tu familia, alcanzar la iluminación espiritual y, además, tener tiempo de mostrarlo en internet? Y ni hablar si te toca ser estudiante o padre de familia. Uno tiende a creer que esas personas “exitosas” cumplen absolutamente todas sus acciones a diario y al 100%.

Entonces, te ponés en marcha con una intensidad brutal repitiendo cada conducta del manual. El único resultado real que obtenés es abandonar a los dos meses, acumular frustración y convencerte de que no tenes disciplina. El error no fue tu capacidad; fue tu estrategia.

Cómo construir constancia real en tu vida

La regla de oro que tenés que grabar en tu sistema es simple: la constancia vence a la intensidad, siempre.

Si mañana me escribís porque querés comenzar tu propio blog y la primera semana publicás 7 artículos diarios, puedo decirte con total seguridad que no vas a pasar los tres meses. No porque no seas capaz, sino porque mantener ese ritmo es insostenible con todos los frentes que un adulto tiene que cubrir en su día a día.

Uno podría querer escribir 2000 palabras diarias como Stephen King, pero no por eso hay que proponerse lo mismo. Si mi objetivo actual es desarrollar mi marca personal y que vos recibas estos artículos semanalmente, mi cometido está hecho dedicando un día a escritura y otro a edición. Mi semana es un éxito rotundo si cumplí con ese bloque básico. No tenés que dar el 100% en cada área de tu vida todos los días porque te vas a quemar. Tu “yo” del mes próximo no sabe a qué imprevistos se va a enfrentar. Dejá que la vida te sorprenda, pero que te encuentre operando en tu sistema.

Hora de trabajar

Es momento de terminar de leer y empezar a ejecutar. No necesitas que nadie te aplauda; este es un trabajo interno para darle orden a tu vida.

Diseñá tu ritmo con este ejercicio de cuatro semanas:

  1. Elegí tus batallas: Preguntate qué hábitos querés desarrollar. Elegí uno solo como prioridad y sumá un máximo de tres a cinco más. Tienen que ser ridículamente sencillos.
  2. Reducí a la mínima expresión: En lugar de “ir al gimnasio dos horas”, proponete salir a caminar 10 minutos. En lugar de “meditar una hora”, probá con 5 minutos al despertar. En lugar de un libro entero, lee 5 páginas.
  3. Llevá un registro: Durante las próximas cuatro semanas, anotá cada día que cumpliste. Al finalizar la semana, sumá los días activos.

El objetivo no es alcanzar el puntaje perfecto, sino encontrar tu propio ritmo. Si sos padre y al despertar no tenés tiempo para vos porque tus hijos te necesitan, está excelente si lográs meditar 3 veces en la semana. Lo que importa es encontrar una frecuencia que te haga sentir satisfecho y sostenerla en el tiempo.

Creeme: es infinitamente más valioso entrenar 3 veces por semana de manera constante durante un año entero, que ir 6 veces por semana y abandonar a los tres meses por puro agotamiento. Intentalo, corregilo, ajustá lo que sea necesario y volvé a repetir. La excelencia es el resultado de la repetición.

Espero que te haya servido este artículo. Te invito a dejar un comentario contando qué hábito vas a empezar a medir esta semana y a suscribirte a mi newsletter para formar parte de esta comunidad enfocada en el desarrollo personal y los negocios digitales.

Un saludo, Orgaz Hernán.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *