La constancia vence a la intensidad

¿Te pasó de empezar el año con toda la energía para formar esos nuevos hábitos que tanto querés para tu vida? Te encantaría que en tu estilo de vida fuera normal la lectura, la escritura, el ejercicio y la meditación, pero siempre es la misma historia.

Empezás motivado la dieta pero, a las semanas, cedés. Pagás la cuota del gimnasio pero, antes de cumplir el mes, abandonaste. Te compraste un libro pero solo leés unas páginas y lo guardás para que acumule polvo en tu armario. Empezás a meditar pero no durás ni dos días seguidos con esta práctica.

Esto es de lo más común. No estás solo. Nos pasó a todos. Nuestro problema no es saber qué queremos para nosotros —o al menos qué creemos que queremos—, sino ser constantes en ello. Tenemos claro que la dieta, el ejercicio y el descanso van de la mano, que meditar nos traería paz mental o que leer un libro sería mejor que mirar reels, pero fracasamos en la ejecución porque empezamos esta carrera como si se tratara de un sprint de 100 metros cuando es una maratón.

Y una aclaración importante: una maratón donde cada uno tiene su ritmo y el objetivo debería ser superarse a uno mismo.

El secreto de conseguir resultados

No vas a conseguir resultados duraderos por internarte en el gimnasio todo un mes o dejar las harinas un mes entero. Pero sí vas a conseguir resultados si dejás las galletitas por la fruta o cumplís al menos 3 días de entrenamiento semanalmente.

No necesitás hacerlo todos los días, sino ser constante. Es fácil mirar tus redes sociales y ver a una persona con un buen físico y una aparente buena situación económica y creer que para ello cada día tiene que entrenar y generar ingresos. Te vendieron un ideal casi imposible de alcanzar.

¿Cómo pensás conseguir ir al gimnasio todos los días, tener tu propio negocio, estar presente en tu familia, llegar a la iluminación espiritual y, además, tener tiempo de compartir toda tu vida en las redes sociales? Y ni hablar si sos estudiante o padre de familia. Uno puede creer que esos ideales de personas “exitosas” en diferentes áreas de su vida se deben a que en cada hora a diario cumplen las acciones.

Te ponés en marcha y comenzás con intensidad repitiendo todas las conductas que dicen llevarte a conseguir esos resultados, pero el único resultado que obtenés es abandonar a los dos meses y sentir que no sos disciplinado. El secreto para tener esos resultados no es la intensidad, sino la constancia.

Cómo ser constante en tu vida

La regla que tenés que tener presente es: no importa la intensidad, sino la constancia.

Si mañana me escribís porque querés comenzar tu blog y la primera semana escribís 7 artículos cada día, puedo decirte con seguridad que no vas a pasar los 3 meses. No es porque no seas capaz, sino porque mantener ese ritmo es casi imposible con todos los frentes que uno tiene que cubrir.

Uno podría querer escribir 2000 palabras diarias como Stephen King, pero no por ello me tengo que proponer hacer lo mismo. Si mi objetivo es tener mi blog y que vos recibas estos artículos semanalmente, mi cometido ya está hecho solo escribiendo un día y editando otro. Mi semana con respecto a mi escritura se puede ver como exitosa si cumplí con mi propósito.

No tenés que dar el 100% todos los días en cada área porque te quemás. Tu “yo” del mes próximo no sabe a qué se va a enfrentar. La vida constantemente te puede sorprender. Mejor constancia que intensidad.

Hora de trabajar

Ya es momento de que termines de leer y comiences a poner en práctica lo aprendido.

Preguntate qué hábitos querés desarrollar. De todos, elegí uno solo. Y como seguro vas a querer más, elegí al menos tres más, pero no más de cinco. Tienen que ser sencillos. Por ejemplo: meditar 5 minutos al despertar, leer 5 páginas de un libro o salir a caminar 10 minutos.

Después vas a llevar un registro de hábitos por cuatro semanas, donde cada día vas a tachar el hábito que practicaste y, al finalizar la semana, sumar cuántas veces cumpliste. El objetivo de este ejercicio no es la intensidad, sino la constancia y encontrar tu ritmo propio.

Creeme: es más satisfactorio entrenar 3 veces a la semana de manera constante por un año, que 6 veces a la semana solo por 3 meses. Intentalo, corregilo, ajustá lo que sea necesario y volvé a repetir.

La excelencia solo se consigue con práctica y repetición. Nadie te va a aplaudir; es un trabajo interno que tenés que hacer por vos para darle un orden a tu vida.

Espero que este artículo lo puedas poner en práctica y lo compartas si te sirvió. Te invito a dejarme un comentario o suscribirte a mi newsletter.

Un saludo, Orgaz Hernán.